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Salario emocional

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Evidentemente es idea conocida y repetida que todos trabajamos por dinero, pero sin duda existen otras motivaciones que nos hacen encontrarnos mejor o peor con el hecho de tener que ir a trabajar cada día, el salario emocional.

En algunos casos el incentivo son los retos, proyectos que generen emoción y exigencia, que tengan cierta complejidad y proporcionen un aprendizaje significativo. Esto no implica, en ningún caso que el sueldo se modifique o se compense pero sí es cierto que la elección de proyectos especialmente motivadores influye de forma directa en la satisfacción del trabajo realizado.

El concepto de salario emocional, que hace referencia a los beneficios no económicos que una empresa aporta a sus asalariados y que va directamente relacionado con la aportación individual de cada uno de nuestros trabajadores. A diferencia del salario económico es difícil de cuantificar pero es vital para la retención del talento en la organización. Un buen salario demuestra que tu empresa sabe valorar a sus empleados por lo que es fundamental valorar aspectos que vayan más allá de lo económico y compensen al empleado más allá de su retribución económica.

El bienestar personal del trabajador influye en el clima laboral, la satisfacción personal y la productividad, por lo que es un reto que hará mejorar los resultados de la empresa.

Fomentar este tipo de incentivos no económicos favorece a la productividad, al clima laboral y a la satisfacción personal de nuestros trabajadores y, por ende, a la empresa. Todo ello implica para el trabajador que la empresa se preocupa por sus necesidades personales y reconoce positivamente su esfuerzo y dedicación. Cumplir con los objetivos y resultados es determinante y para conseguirlo ambas partes han de sentir que son ganadoras con la transacción, por lo que la motivación emocional tiene que complementar necesariamente a la retribución salarial.

Estos son algunos ejemplos de salario emocional sobre los que debemos trabajar:

  1. Autonomía e independencia: a los empleados les gusta sentir libertad a la hora de organizar sus tareas y priorizarlas con el fin de lograr los objetivos, debemos tener claro que esto no tiene porqué ir asociado a la cantidad de horas que el trabajador esté físicamente en su puesto de trabajo.
  2. Flexibilidad horaria: todos nuestros trabajadores tienen necesidades personales o asuntos familiares que precisan atender sin que esto menoscabe su productividad. Disponer de una política de horarios flexibles y asuntos propios justificados mejora la calidad de vida y el compromiso del trabajador con la empresa.
  3. Empoderamiento: debemos facilitar a los empleados la formación, los recursos y los medios necesarios para participar activamente, en la medida de su puesto, en la toma de decisiones de la empresa, es algo que les hará implicarse en ella como en su proyecto propio.
  4. Promoción interna: ascensos y reubicaciones en departamentos más adecuados en función de las habilidades de cada trabajador hará que se sienta reconocido y valorado dentro de la organización y favorecerá nuestra política de retención del talento.
  5. Team Building: celebrar la consecución de objetivos en equipo es fundamental para que la motivación no decaiga, especialmente tras proyectos que han supuesto un esfuerzo y que requieren un reconocimiento.
  6. Clima laboral: un espacio de trabajo donde no existan tensiones o conflictos y donde cada trabajador conozca qué debe hacer, cuándo y cómo, donde todas las opiniones sean respetadas y valoradas por el equipo
  7. Espacio de asueto: disponer de una zona de libre acceso que permita el descanso y las relaciones personales, donde además podamos tener detalles y compartir momentos como el desayuno ayuda a mejorar el clima laboral y hace que los empleados disfruten más de su espacio de trabajo.

Contar con una buena comunicación interna es vital para favorecer todos los ámbitos a los que hemos hecho referencia, atrévete a mejorar tu salario emocional.

Fuente: http://momomarrero.com/

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